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Capriles dijo que el gobierno interino de Guaidó “murió” en abril de 2019

(Telam).- El excandidato presidencial Henrique Capriles profundizó hoy las diferencias en el seno de la oposición en Venezuela, al afirmar que el “gobierno interino” encabezado por Juan Guaidó “murió” en abril de 2019, tres meses después de haberse constituido y al fracasar un golpe cívico-militar que buscaba derrocar al presidente Nicolás Maduro.

“Aquí el interinato se murió el 30 de abril de 2019; aquí, o hacemos política de verdad o seguimos jugando Play Station”, dijo Capriles en conferencia de prensa en Caracas, en la que exhortó a “unificar” el voto opositor en las elecciones regionales del 21 de noviembre próximo.

Capriles pertenece a Primero Justicia (PJ), uno de los partidos del G4 (que reúne a las cuatro fuerzas opositoras más numerosas), que a fines del mes pasado anunció su decisión de “no participar más” de la gestión de activos venezolanos en el exterior por “desacuerdo” con el “gobierno interino” de Guaidó.

PJ tomó aquella decisión después de que se hiciera público que la empresa Monómeros, filial en Colombia de la petroquímica estatal venezolana Pequiven, había solicitado su concurso de acreedores tras ser intervenida por el gobierno colombiano al caer en cesación de pagos y en medio de sospechas de corrupción.

Monómeros quedó bajo el control del “gobierno interino” desde que este fuera reconocido por Colombia a comienzos de 2019.

“Monómeros era una empresa rentable y ahora está quebrada”, afirmó hoy Capriles, y agregó: “¿Por qué? Maduro destruyó (la gigantesca petrolera estatal) Pdvsa y ahora, ¿nosotros vamos a acabar con los recursos en el exterior?”, reprodujo el diario caraqueño Tal Cual.

Guaidó fue designado presidente interino el 23 de enero de 2019 por la Asamblea Nacional (AN, parlamento), que entonces tenía mayoría opositora y desconoció el mandato que Maduro había iniciado 13 días antes por considerar que surgió de elecciones irregulares.

El 30 de abril de ese año se produjo un intento de golpe cívico-militar para desplazar a Maduro, que nunca fue esclarecido totalmente y de cuya organización participaron supuestamente algunos altos funcionarios del gobierno chavista.

Por otra parte, Capriles hizo un “llamado público” a “unificar el voto opositor” ante lo que describió como “una dispersión” de las candidaturas opositoras para los comicios del mes próximo.

“Si usted sabe que no tiene chance, que hay otro candidato que está por encima de usted, ¿qué está esperando para apoyarlo?”, sostuvo, y añadió: “Esto no son unas primarias de la oposición, estamos enfrentando a quienes han destruido el país”.

Dentro de la oposición mayoritaria, Capriles es el principal referente de un sector moderado que a menudo exhibe diferencias con un grupo más radical, encabezado por Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular (VP), también integrante del G4 y al que pertenece Guaidó.

Hasta la decisión anunciada el mes pasado por el caso de Monómeros, esas diferencias siempre habían sido solamente de orden estratégico y no habían impedido la convivencia dentro del G4 y el “gobierno interino”, en el que, por ejemplo, otro destacado referente de PJ, Julio Borges, actúa como “canciller” de Guaidó.

Esas diferencias habían aflorado ya en febrero de 2014, cuando López y otros líderes del sector más radical proclamaban “la salida” de Maduro y promovieron protestas callejeras que duraron cuatro meses y dejaron al menos 43 muertos, más de 1.000 heridos y de 3.400 presos.

En los días previos al comienzo de esas manifestaciones, cuando aún se debatía la forma de la protesta, Capriles se pronunció a favor de un “cambio pacífico” que no incluyera “más muertos” y se quejó de que había algunos dirigentes opositores que “se sientan al lado de uno, atrás de uno, y uno tiene que estar pendiente porque lo que hay no es la palmadita sino el cuchillo para clavártelo”.