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En La Pampa cerraron 174 carnicerías

Así lo cuantificó la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra). Las carnicerías en nuestra provincia eran 771 hasta junio de 2017. Bajaron a 597 en el año en curso. Una reducción del 22,6 por ciento.

Para la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), la suba del 24,5% del precio de la carne vacuna entre enero y marzo en las carnicerías y góndolas de La Pampa impactó en el 13% de la reducción del consumo y en la baja de más del 22% de los locales habilitados.
Esta situación derivó en el cierre de 174 carnicerías por baja rentabilidad, ya que la contracción del gasto de la población, que optó por pasarse al cerdo o pollo, fue meteórica. En junio de 2017 había 771 carnicerías y la crisis la hizo caer a 597 locales, es decir una merma del 22,6% en un año y medio.
Sucede que las carnicerías deben enfrentar los tarifazos e incrementos de alquileres que repercuten en el precio hacia los consumidores. En consecuencia, el ensanchamiento de los costos fijos de las carnicerías que deben mantener heladeras y cámaras de conservación prendidas las 24 horas, de lunes a lunes, en un contexto de caída del consumo, perjudica su rentabilidad.
Desde el 21 de diciembre de 2018, el promedio del kilo vivo se incrementó un 63%, pasando de $43 hasta tocar los $57 en febrero. En marzo hubo picos de valores que alcanzaron los $65 y en lo que va de abril ya supera los 70 (novillitos, terneros y terneras). Solo en marzo, la caída en el gasto de los pampeanos rondó el 6% del producto por la suba de precios y la caída del poder de compra de los salarios.

Menos locales.
En la actualidad, La Pampa tiene ocho frigoríficos habilitados; 17 usuarios de faena; 6 abastecedores; 33 despostaderos; 18 consignatarios de carne y 597 carnicerías habilitadas, 174 menos que las 771 habilitadas en junio de 2017 en las 82 comunas provinciales. Los frigoríficos General Pico; Pampa Meat; Trenel; Pilotti; La Anónima; Santa Isabel; Bernasconi y Carnes Pampeanas hoy están trabajando a buena capacidad operativa por el ingente aumento de la exportación, aunque no del mercado interno.
El sector cárnico local experimenta una dura realidad que es la cesación de pago por falta de efectivo. Según los carniceros locales, el consumidor compra carne los primeros 15 días del mes con dinero en efectivo y la segunda parte del mes usa el plástico o lo que puede.

Resolución polémica.
La desregulación del pesaje de faena (implica que sea el mercado quien determine el kilaje de los novillos en el matadero) permite que pocos hagan un negocio financiero con la vaquillona cada vez más liviana a expensas del resto de la cadena.
Ya está en la Justicia un recurso de amparo reclamando la nulidad de la Resolución que bajó el peso mínimo de faena de las hembras de 300 kilos vivo a 250/260 kilos desde hoy 15 de abril, pues es lesiva ya que achica la producción en épocas de bajo consumo.
Desde hoy, por Resolución 74/19 de la Secretaría de Agroindustria, la comercialización con destino faena comercial de bovinos machos cuyo peso res con hueso podrá ser inferior a 165 kg y 140 kg en las hembras. Para tener una idea solo basta decir que La Pampa en 2018 mandó a Liniers en camiones jaula 16.684 animales versus los 21.483 de 2019, es decir 2.800 reses más (un 15% mayor).

Se mira y no se toca
La caída del poder adquisitivo del salario, sumado al aumento de la canasta básica y total, más el incremento del costo de vida repercute en el consumo de un bien esencial en la cultura culinaria de los pampeanos. En el primer trimestre de 2019 la caída del consumo de carne vacuna llegó al 13,4%, hecho que fijó un piso histórico menor a los 50 kilos per cápita para el consumo anualizado.
Según estimaciones de la industria de la carne, la participación de hembras en el matadero marca una tendencia alcista. En seis meses se faenaron en el país más de 3 millones de hembras, es decir, un 6,3% más que el año anterior. De esta forma, la importancia de las hembras en la faena total pasó de 44 a 47% entre los períodos analizados. Sin dudas que como dice el IPCVA, conducido por el pampeano Ulises Forte, la carne de vaca sigue siendo el alimento más barato, pero hoy la gente no tiene plata y debe restringir al mínimo sus compras.

Marzo fue patético.
Solo en el tercer mes del año, dicha caída en el gasto, rondó el 6% producto de la suba de precios y la caída del poder de compra del sueldo. Pero la suba del precio de la carne se dio por la escasez de oferta de hacienda (la materia prima) ante la fuerte disminución de la rentabilidad del negocio ganadero.
Con la fuerte devaluación registrada en agosto del año pasado, los costos para la alimentación de los animales (maíz y núcleos vitamínicos) fueron por el ascensor a lo que hay que agregarle las altísimas tasas de interés, factor clave que desalentó la inversión de los ganaderos. Además hay serios problemas con la aplicación obligatoria del Registro Unico de Operadores de la Cadena Agroindustrial.
La AFIP solo controla a los que están en blanco cuando la informalidad en el sector de la carne es alta. Si sigue Ingresando poca hacienda va a seguir aumentando la carne en los cortes caros ya que como nadie los lleva, se han suspendido los asados, por el contrapeso del hueso. Los carniceros por cada 100 kilos comprados, tienen 75 de carne (el 25% de aquél se pierde en grasa y desperdicios). Cuando se hace el promedio, con 24 cortes las cifras es muy volátil. Hay carnes económicas pero a la vez gordas que el carnicero no quiere. La carne grande, de 400 kilos, se consigue a razonables precios, pero el asado tiene dos o tres dedos de grasa arriba, y si quiere un ternero chico, sin grasa, tiene que pagarlo a un alto valor.

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