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EX GOBERNADOR MARIN DECLARÓ EN EL TERCER JUICIO CONTRA LOS REPRESORES DE LA SUBZONA 14

(La Arena).- El ex gobernador Rubén Marín declaró ayer como testigo en el tercer juicio contra los represores de la Subzona 14. El que era vicegobernador de la provincia en el momento del golpe aseguró que «los militares conocían el detalle de cada uno de nosotros».

Luego de la audiencia, Marín le dijo a LA ARENA que sentía «la satisfacción de creer que fue oportuno lo que se hizo en ese tiempo. Y quiero agradecer que las organizaciones sociales, más allá de sus pertenencias políticas, en conjunto no dejaron caer nunca las banderas de derechos humanos».

El ex gobernador identificó al represor Ramón Camps como quien hizo todas las tareas de inteligencia previas al golpe. «Era el tipo que hacía relaciones sociales, cuando estuvo acá. En el golpe ya no estaba, pero antes visitaba a la parte política, veía al gobernador, venía a la vicegobernación, también a la parte privada, como la Cámara de Comercio. Y Barldini era el que lo acompañaba siempre, como el edecán, pero no lo dejaba entrar a las reuniones, se quedaba afuera. Después tomamos conciencia de lo que hacía, supongo yo que era el que estaba averiguando todo».

Por otra parte, Marín señaló que algunos «mencionaban a los que fueron detenidos y picaneados, cómo que eran quienes habían denunciado a otros. Eso me dolió mucho», y añadió que «muchos declararon que no saben lo que firmaron, los torturaban encapuchados, los picaneaban, y después les hacían firmar declaraciones que ya venían hechas».

«A esta altura, donde uno tiene más pasado que futuro, me gusta que se ocupen de esto, porque no me gustaría que esto se repita», enfatizó.

Sociedad de miedo.

El ex gobernador recordó que «había una tanqueta del Ejército de Pico afuera del estudio todo el tiempo. No entraba nadie, mis amigos me veían caminando y se cruzaban de vereda, porque había una sociedad de miedo». Dijo que en ese momento el abogado Ballari y Fuad Luca lo ayudaron a mantener a su familia, porque «me echaron del Banco Industrial del que era apoderado, y de varios gremios en los que cumplía esa función. Me llegaron todos los telegramas juntos».

Marín dijo que en octubre del ’76 «vino (Jorge Rafel) Videla a inaugurar dos máquinas nuevas en una fábrica de bulones, Luna Hermanos de Pico. Y alguien le tiró unos panfletos, en contra de los militares, que pegaban contra el parabrisas del auto en el que viajaba».
«Cuando prendieron las máquinas nuevas de la fábrica, no avisaron que iba a haber un consumo mayor, y se cortó la luz. Pensaron que era un atentado, y vinieron a mi casa a detenerme. Detuvieron también a dos integrantes de Luz y Fuerza. Me dijeron que tenía que venir a la Seccional Primera a notificarme, pero que podía venir al día siguiente», relató.

Y añadió que estuvo «detenido dos o tres días, y me subieron a declarar. No me pegaron, ni nada, pero no vi a quien me interrogaba porque tenía un reflector enorme, solo le veía las manos que eran de una persona joven».

«Me preguntaron quién había tirado los panfletos cuando vino Videla, y de donde había sacado los dólares Juan Carlos Suárez (era funcionario provincial hasta el momento del golpe). Suárez después me dijo que vendió un auto, y cambió 50 para comer, porque no había cobrado el sueldo», señaló, y agregó que «me llevaron a Jefatura, y me dejaron como una hora en la puerta esposado, para que todos vean que estaba preso el vicegobernador».

Dijo que siempre estuvo detenido en la Primera, donde «abajo funcionaba la comisaría y arriba funcionaba la subzona, porque por lo menos ahí era donde interrogaban, y torturaban», y añadió que «el comisario de la primera, que yo lo conocía de Pico, me dijo que arriba funcionaba la subzona, y que ahí no podía intervenir».
Asimismo, dijo que «en otra oportunidad, un conocido de apellido Jiménez, que trabajaba de ordenanza, me dijo que me iban a detener. Cuando me vinieron a buscar, el fiscal Miguel Ángel Nardillo dijo que no me detuvieran, para no ‘hacerme víctima’, mejor me podía hacer una causa, y cortarme la carrera política». Dijo que le iniciaron dos juicios, de los que fue exculpado por José Mario Triputti, quien actualmente integra el tribunal que lleva adelante el juicio.

Investigaciones y sumarios.

Marín recordó que «cuando asumimos en el 83 me costó dos días pensar qué hacer. Porque había vecinos que los hijos jugaban con sus hijos en la vereda, y ellos después iban a la comisaría a picanear», dijo, y recordó: «Nosotros hicimos dos decretos, el primero fue investigar las violaciones contra los derechos humanos, y después reincorporar a los despedidos por cuestiones políticas».

«Fueron para investigar los delitos contra los derechos humanos cometidos por la policía en la provincia. Para el resto no teníamos jurisdicción. Juan Carlos Tierno y Timoteo Truohuill, que era un comisario retirado, fueron los únicos que se ocuparon de conseguir pruebas», señaló, y acotó: «Firmé el decreto porque creía que el pueblo pampeano debía saber lo que había pasado».

«Acá se convive bien, independientemente del pensamiento político. Se exoneró a los policías que se consideraron responsables de tortura. Cuando me voy del gobierno, el STJ se declaró incompetente, porque había tribunal militar. También estaba la Conadep, a la que se enviaron copias de los expedientes. Hoy solo tenemos los de la Conadep, porque los del tribunal militar fueron quemados», dijo. Y recordó que «ésta fue la única provincia de la Argentina que tomo la decisión de juzgar la violación de los derechos humanos».

Cinco testigos más.

Otro de los testigos que declaró en la jornada de ayer fue Néstor Bosio, quien era delegado normalizador de la Facultad de Agronomía antes del golpe. Aseguró que su función era defender a la Universidad, «y los que vinieron luego la destruyeron». Fue trasladado a la Seccional Primera, donde fue interrogado encapuchado y esposado por su actividad en Agronomía. Luego fue trasladado a la Colonia Penal, donde se le informó que estaba a disposición de la Subzona 14. Después de alrededor de dos semanas fue liberado.

Otros dos testigos que prestaron declaración ayer fueron Dora Zapata y Carlos Enríquez, un matrimonio que viajó a La Pampa de paseo y fue detenido por la Subzona 14.
Oscar Aguirre, otro de los testigos, señaló que fue secuestrado por la Subzona 14 porque tenía armas, ya que era cazador. Declaró además Nelly Flores, hija de Julián Flores, un empleado estatal víctima de la Subzona.