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Una menor, que vivía en Santa Rosa, fue vendida por 200 mil pesos

Mar del Plata, viernes 30 de junio de 2017

El caso sucedió entre marzo y junio de este año, fecha en la que se realizaron allanamientos en la ciudad balnearia y en el sur del país. Durante esta semana, la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del comprador y el juez federal, Santiago Inchausti, dispuso la prisión preventiva del vendedor. La adolescente, había estado viviendo en Santa Rosa de manera temporaria. Los datos de los detenidos y de los sitios donde se efectuaron los allanamientos fueron mantenidos en reserva para preservar la identidad de la víctima.
Según consignó el diario La Capital de Mar del Plata, de la causa surge que “la adolescente, que estaba alojada en un instituto de menores en Santa Cruz y era tratada por un aparente retraso madurativo, fue llevada a Mar del Plata por su padre y entregada a su ‘esposo’ con quien debía mantener relaciones sexuales y ocuparse de las tareas domésticas. La menor sólo había terminado tercer grado y antes de llegar a la ciudad vivía en un contexto de violencia y carencias”.

“Golpeada y abusada”.
Según lo publicado por el medio citado con anterioridad, la reconstrucción realizada por los investigadores arrojó que “la adolescente de 16 años vivía en San Luis junto a su madre pero en febrero viajó a la ciudad de Santa Rosa en La Pampa para visitar a su abuelo y ver a un neurólogo por un supuesto retraso mental. La madre tuvo que volver a San Luis por una serie de diligencias y la dejó allí una semana”. A partir de allí, el padre de la menor, y ex esposo de la mujer, “se enteró de este trasladado y desde Santa Cruz se movilizó hasta La Pampa”. Una vez aquí “tomó a su hija y la llevó hasta la localidad de Luis Piedra Buena donde residía con su grupo familiar”. Otro dato publicado por La Capital dio cuenta que “según la denunciante, allí su hija fue golpeada y abusada”.

Denuncia y regreso a La Pampa.
Los trascendidos datan que la situación ocurrida fue descubierta por una vecina que contó lo sucedido y permitió que se realizara una denuncia con la que se logró que la menor fuera retirada de esa vivienda y trasladada a un instituto de resguardo de menores en esa misma localidad. Desde allí le notificaron a la madre lo que había ocurrido y la mujer autorizó a una asistente social para llevara a su hija de regreso a La Pampa con sus abuelos. Antes de que se realizara el traslado, el padre sacó a su hija del instituto y la llevó a Mar del Plata para vendérsela al hombre de 74 años. “Mi hija viajó bajo los efectos de pastillas y cuando se despertó en la casa se sentía muy descompuesta y con dolores en la zona vaginal”, declaró la mujer ante la Justicia.

Trata de personas.
El hecho fue denunciado en la Comisaría de la Mujer el pasado 14 de marzo, por lo que se le dio intervención al juez federal Santiago Inchausti -se trataba del delito de trata de personas- , la fiscalía federal y los asesores de menores. “Poco después se comprobó que en la vivienda mencionada por la denunciante efectivamente se encontraba su hija. Ante esta situación el magistrado otorgó la orden de allanamiento y el 17 de marzo se realizó el procedimiento donde se detuvo al hombre de 74 años y se liberó a la adolescente”, consignó La Capital. Pero no sólo eso: “también se secuestraron tres teléfonos celulares y el documento de la menor que le había sido sacado de su poder. La víctima fue trasladada al hogar Gayone para su contención y tratamiento”.

Detenido.
Tras la denuncia, las autoridades comenzaron la búsqueda del padre de la adolescente. En base a distintas tareas investigativas y luego de tres meses, se lo pudo detener el 13 de junio en Santa Cruz, desde donde fue trasladado a la Mar del Plata.
En ese momento, el imputado se negó a declarar ante Inchausti, quien el miércoles dispuso su prisión preventiva en una cárcel del Servicio Penitenciario Federal. Además se declaró incompetente para investigar un caso similar con otras de las hijas del detenido y dispuso que esa causa pase a la Justicia Federal de Santa Cruz.

¿El pago de una “dote”?
La defensa del hombre de 74 años alegó que no se había tratado de una venta sino del pago de una “dote”, que es tradición de la comunidad gitana antes de un casamiento. Es decir, el marido paga a la familia de la víctima por retirarla del hogar.
Sin darle lugar a estas declaraciones, Inchausti y el magistrado de la Cámara Federal de Apelaciones, Eduardo Jiménez, afirmaron que “las circunstancias del hecho que rodean al presente caso se acercan más a la hipótesis que la joven fue víctima de una transacción de su padre en la que ella se transformó en el objeto de una venta ilegal”.