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Venezuela estrenó su bolívar digital y Maduro advirtió que no deben subir los precios

(Telam).- Venezuela estrenó hoy oficialmente una nueva moneda, la tercera en 13 años, el bolívar digital, que tiene seis ceros menos que el ya extinto bolívar soberano, una medida adoptada centralmente para combatir la hiperinflación y el presidente Nicolás Maduro ya advirtió que el cambio no debe derivar en un aumento de precios.

«Nadie debe aumentar ningún producto, sencillamente se le quitaron seis ceros para mejorar el aspecto del comercio y facilitarlo», expresó Maduro durante un discurso difundido por la agencia de noticias Sputnik.

Maduro anticipo que las autoridades ya se encuentran desplegadas en los comercios para revisar y controlar que no se produzcan incrementos a los precios de los productos.

El mandatario manifestó que la anterior reconversión monetaria duró tres años y dos meses y que en esta ocasión se vio en la necesidad de hacer una «reexpresión» a la moneda.

De acuerdo con el Banco Central de Venezuela todo lo expresado en moneda nacional se dividirá entre un millón.

El de hoy es el tercer cambio monetario que realiza el Gobierno en 13 años.

El Banco Central había anunciado en agosto que con este cambio la moneda local no se está depreciando sino que se está simplificando para facilitar el uso a los venezolanos.

Además, afirmó que la entrada del país en el bolívar digital es un «hito histórico necesario», en un momento en el que se busca una recuperación de la economía, muy castigada por las sanciones y el bloqueo impuesto por Estados Unidos la Unión Europea y Canadá.

Acompañando la medida, salió a la calle un nuevo cono monetario: una moneda de un bolívar y billetes de 5, 10, 20, 50 y 100. La máxima denominación equivaldrá a unos 24 dólares de acuerdo a las tasas del Banco Central de Venezuela (BCV).

Un relevamiento de la agencia de noticias AFP señaló que las operaciones comerciales en el primer día se pudieron hacer sin problemas.

Una novedad de este nuevo régimen es el objetivo oficial de que la nueva moneda tenga mayor circulación a través de sistemas electrónicos de pagos que de papel impreso, lo que solucionaría el problema de la escasez y haría las transferencias más seguras y menos costosas.

El mayor billete de la vieja moneda, de 1 millón, apenas representa 25 centavos de dólar y ni siquiera alcanza para comprar un caramelo, pese a lo cual seguirá en circulación junto a los nuevos por unos meses.

Los bancos estuvieron fuera de servicio anoche para finalizar el proceso de adaptación a la nueva expresión monetaria, que busca facilitar las transacciones a partir de hacer las cifras más manejables, sobre todo a nivel contable.

La primera reforma del bolívar fue puesta en marcha por el expresidente Hugo Chávez (1999-2013), quien le quitó tres ceros a la moneda, y Maduro emprendió una nueva reforma en 2018, con cinco ceros menos.

La inflación, proyectada en 1.600% en 2021 por la firma Ecoanalítica, se combinó con enormes devaluaciones para generar una depreciación constante de la moneda.

El proceso de reconversión generó nerviosismo en el mercado de cambio negro surgido de un control de cambio vigente desde 2013. El dólar se disparó a un promedio de 5,20 bolívares en el mercado paralelo, mientras que en el Banco Central se mantenía estable a 4,10.

Antes de la reforma, se necesitaban 7 millones de bolívares para comprar una barra de pan en un país, cuyo PBI cayó un 80% desde 2013 por la baja en la producción del crudo, en los precios del petróleo, casi la única entrada de dinero para la Nación y, según el Gobierno, por las sucesivas sanciones internacionales.

Datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, coordinada por una de las principales universidades del país, la Universidad Católica Andrés Bello, señalaron el miércoles que 3 de cada 4 hogares venezolanos viven en pobreza extrema, con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades alimenticias.

Buena parte de las operaciones se hacen en una dolarización de hecho porque los venezolanos tratan de proteger sus ingresos usando moneda extranjera, lo que Maduro consideró una «válvula de escape» en un país que lleva ocho años de recesión.